jueves, 27 de diciembre de 2007

Casi sin moverse

En diez minutos bajo a comer: el mejor momento del día. De todas formas, asociar el almuerzo con la hora más feliz ya es un problema: comer arroz con carne o pescado todos los días hace engordar.
Son las doce y cincuenta y tres, para bajar faltan siete minutos. En realidad cinco, porque si faltan tres minutos es ya la hora en punto. Es una regla: doce y cincuenta y siete es igual a trece horas.
Con el comedor a un metro por debajo del nivel del suelo hay que agachar la cabeza para entrar. Tras el mostrador, dos mulatas gigantescas: Doña Lucía y Aidé que te sirven un plato de sopa y una montaña de arroz con carne o pescado o pollo, por lo general con alguna salsa. Es obligatorio comer todo y hasta tomarse el jugo.
Mis compañeros comen en el rincón de siempre. Aidecita me alcanza un plato de arroz con carne y yo al recibirlo le digo que hoy no quiero sopa. Con el jugo, los cubiertos y el plato camino a sentarme con mis compañeros.
Hay tres mesadas largas con banquetas y ellos están al final de la primera. La charla es sobre qué harían si se encontraran un teléfono celular muy caro por la calle y al levantarlo sonara: David dice que lo atendería y lo devolvería. Cree que hay que experimentar con sensaciones de ese tipo, con lo que surge cuando se devuelve algo a un extraño o cuando se hace una acción solidaria. Olga está muy corta de dinero, así que lo conservaría. Marco nos cuenta que hace poco encontró un celular en el baño del trabajo y lo dejó en recepción, pero sólo por miedo a que hubieran cámaras en el baño. Yo le digo que es un paranoico y que no es lo mismo, que él lo devolvió por miedoso; él entonces dice que depende de si se está en un mal o en un buen momento. Olga se retracta: la Biblia dice que no le hagas a los demás lo que no te gusta que te hagan. Yo lo devolvería, dice, y además no sabría qué hacer con otro celular, no conozco nadie que compre ni que venda cel….
Ya no los escucho, ellos siguen con el tema y hasta Cristina, que nunca dice nada, interviene en la discusión.
El arroz: todos los días medio plato, más doce horas de estar sentado, va a hacer que me crezca el culo y la panza. Primero el culo. La carne no está mal, aunque podría estar un poco más salada. Por lo que veo la sopa tiene algo de pollo o mollejas, no sé, pero igual es una suerte no haberla pedido.
Le pregunto a Olga:
-¿Y si tuvieras un amigo drogadicto qué harías?
-En el colegio de mi hijo un compañero de él se hizo expulsar por defender a su mejor amigo que era drogadicto. Yo lo acompañaría, trataría de estar con él.
-Yo me drogaría con él. –dice Marco- para ver qué le hacen.
El resto, entre risas, empieza a dar sus opiniones. Cristina, David, Olga, todos hablan casi a la vez. Yo tomo mi plato vacío y me pongo de pie.
Marco me dice algo.
-¿Qué…?
-Que me esperes –me dice con la boca llena de sopa –podemos ir hasta… Y me guiña el ojo.
Se levanta y caminamos hasta mi departamento. Un sol fulminante, no hay nubes y hace demasiado calor… en camisa, pantalón y zapatos no se puede estar.
Subimos la escalera, entramos al departamento, vamos hasta mi cuarto, él mete la mano en su bolsillo y saca una zanahoria envuelta en papel de diario. Está traspasada de un lado a otro y tiene un hueco en una punta.
-¡Ya te dije que no ibas volver a pisar mi casa si traías esas verduras podridas…! y tu pobre madre, que encima de vivir con un adicto a la marihuana tiene que soportar que le robes las frutas para usarlas como pipa… ¿no pensás en tu pobre madre, que se va a morir de hambre por tu culpa...? Y para qué, para que ni siquiera las comas …
-La zanahoria la compré yo. –dice Marcos. –me costó sólo diez centavos.
Él fuma y mira la calle por la ventana, yo me quedo recostado en el sillón.
Fumo, contengo la respiración, retengo el humo todo lo posible, exhalo. Sólo tres pitadas, hay que volver al trabajo. Charlamos un poco de las distintas formas de bailar. Él tiene un paso con el que, según dice, uno puede bailar casi sin moverse. Yo digo que la gente baila porque le gusta moverse pero él dice que no, que es al revés, que a la gente le gusta moverse y por eso baila. Yo le digo que es lo mismo, y que su baile debe ser una mierda. De todas formas él empieza a bailar con una estúpida sonrisa en la cara, muy lento, casi no se mueve. Eso nos hace reír, y entonces le muestro mi versión. Ahora bailamos sin música, casi sin movernos pero con estilos diferentes hasta que él pasa al baño.
Después entro yo, él se acerca a la puerta y le digo que baje, que vaya primero así no llegamos juntos y nadie sospecha nada. Él sale.
Agrego un poco de agua a un resto de enjuague bucal y me hago un buche. Después un poco de desodorante y me siento unos minutos a tocar la guitarra para no llegar al trabajo con cara de loco.
Salgo de casa, cierro con llave, entro a la oficina, me cruzo con varias miradas y me siento a escribir en la computadora. Recién son las dos y cincuenta: faltan casi cuatro horas para volver a casa y ahora pienso en si voy a ir o a faltar al gimnasio. Cuando hablo del tema con Marco, él ríe y me dice que prefiere ir a fumar a mi casa, que el gimnasio es para gente que tiene problemas.

jueves, 13 de diciembre de 2007

calia 3

Calia 3

El bar está tan lleno que la gente bebe y fuma de pie. Entramos en busca de conocidos que tengan una mesa, pero no hay nadie.
En todo caso, el bar tiene tres lugares: al entrar un espacio frente a la barra con seis mesas luego, dos puertas: una lleva al patio grande, sin techo, con diez mesas; la otra al segundo living, más grande que el primero, pero más chico que el patio.
Y ya en el patio veo a unos amigos de Tetti y luego a él.
Ellos me ven, me saludan. Los saludo. Me dicen que están en el proceso previo a la resaca. Me siento con ellos, converso de cualquier idiotez, me paro, me alejo. Era demasiado obvio. De todas formas el que me importa es Tetti, y él es un pobre idiota, no se va a dar cuenta de nada.
Ahora estoy con Gonzalo y Luís que opinan que estoy loco, y que el idiota soy yo.
- Estás por hacer una boludéz.
Luís trata de convencerme.
-No va a ser la primera ni la última, te lo prometo.
-Te vas a arrepentir y lo sabés. Tarde o temprano te vas a arrepentir…
-Pero si ni siquiera saben qué es lo que voy a hacer.
-Sentarte a la mesa con Teti es una boludez, no me quiero imaginar la boludez gigante que planeas hacer, pero debe ser algo grande…
-Lo que dice Gonzalo me llega un poco más, pero no importa, ya estoy decidido.
Vuelvo al patio y charlo con los amigos de Tetti, son dos y no deben entender qué hago sentado aquí. Ahora se levantan a buscar más cerveza y es mi momento.
Espero que Tetti me diga algo, que me pida disculpas por haber sido tan idiota y haberme hablado de eso, pero nada, no hay forma de sacar el tema. Me sirvo más cerveza, bebo, apoyo el vaso en la mesa, me acomodo en el asiento, lo miro a los ojos… ahora me habla de fútbol, de los domingos cuando nos juntábamos a jugar, dice que ellos todavía lo hacen...
Estoy a punto de decírselo. Se lo pregunto de frente y listo… pero no. No es así, mejor tratar de hacerlo sin quedar tan mal parado. Él sigue con la charla sin darse cuenta de nada.
Acabo de llegar a una conclusión: si le cuento mi problema con la mayor sinceridad posible mi problema él me va a saber entender, después de todo somos hombres, tiene que entenderme.
-Tetti, mirá, te voy a ser franco, tengo un problema.
Su expresión deja ver que empieza a intuir por dónde viene el asunto. Pero se queda en silencio.
-Después de lo que me dijiste aquella vez, salió el tema “Tetti” en una charla con Julieta y resulta que ella dijo que no te conocía, así que necesito saber si…
Su cara lo dice todo. No puede con esto, es demasiado extraño para él, representa una enfermedad en la que no está dispuesto a entrar. Se aleja de mí en su propio asiento…
-…
-Bueno, mirá, la culpa no es mía, yo no tenía por qué enterarme de eso, ¿no te parece?
-…
-Bueno Tetti, espero que no se termine nuestra relación después de este mal entendido, yo creo que debemos darnos otra oportunidad… y…
-Mirá… me parece que estás yendo demasiado rápido.
No puedo creerlo, el muy imbécil no entendió la ironía, creyó que le dije eso en serio. La conversación termina y es curiosa la reacción de él que ahora mira para otro lado, como si compartiera la mesa con un loco. Veo que sus amigos están por volver a sus asientos.
Y me voy con los míos. Están parados afuera del bar con más gente que no quiere estar adentro por la cantidad de ruido y de humo.
Le reconoco a Gonzalo que haber ido a hablar con Tetti fue una estupidez.
-Él es más idiota todavía, por la idiotez no te preocupes…
Luis pregunta si descubrí la verdad.
-Sí, pero ya lo sabía.
-¿Y para qué fuiste entonces?
-Sabés que en un momento le dije que esperaba que nuestra relación no se arruinara por ese mal entendido…, -Gonzalo fuma un cigarrillo mientras Luis arma un porro.
-¿Cuándo le dijiste eso?
Gonzalo me mira extrañado.
-Cuando le conté que Julieta me había dicho que nunca había estado con él, se quedó callado y se hizo el ofendido, entonces le dije: “Tetti, espero que no se termine nuestra relación por este mal entendido, yo quiero que nos demos otra oportunidad”.
-¿Eso le dijiste? Jaja ¿Y él qué te dijo?
-Que yo estaba yendo demasiado rápido.
-Jajaj… es un tarado.

jueves, 6 de diciembre de 2007

el figuretti cibernettico: mi amigo de goma

al loco más fumasoli de almagro
al eterno despeinado sin remedio
desprolijo para siemrpe y humanista violento
para él, que siempre te busca por tu lado humano, y si no lo encuentra te putea
para él, hincha del ciclón, hijo renegado, rockero malhabido
a él, que siempre quiere a todos aunque sean terribles boludos
al amigo de todos,
enemigo de nadie
gomón este posteo es para vos!

(prrrrrrrrrrrr) ruido de pedos ;)

(espero haberte molestado hijo de mil)

martes, 13 de noviembre de 2007

Calia (parte 2)

Una banda de jazz mediocre, una pizza individual pero compartida y una cerveza de litro. Cada uno come en silencio y mira la banda. La pizza la eligió ella, la cerveza yo. Hace dos años que estamos juntos y siempre es igual: una vez que nos contamos qué hicimos durante el día ya no tenemos nada de qué hablar.
Desde hace un mes no tenemos sexo y ya casi no me preocupa.
Pago la cuenta, ella me da un billete de diez y me pide que lo acepte, dice que si no, después yo ando sin plata por su culpa. Lo guardo. Entramos al auto y nos vamos a su casa que queda a veinte cuadras del bar. En general después de tomar cerveza ella habla mucho, se pone cariñosa y me calienta un poco, pero siempre se queda dormida antes de que pase algo.
- Mirá, tenemos que ir a ese bar. Yo una vez fui y es muy romántico.
-¿Si…?
Alcanza con pasar por la puerta de un lugar que conozca para que se ponga a contar la historia de cómo lo conoció… a veces, por pasar delante de otro lugar conocido, empieza una nueva sin terminar la que había empezado…
-Conmigo no fuiste.
-No…
-¿Y cuándo fuiste? ¿Hace mucho?
-Sí, un verano, con un amigo de teatro. ¿Te acordás… te conté de mis épocas de teatro?
- Con un chico de teatro…
No sé cómo Tetti pudo seducir a alguien como ella.
-¿Y en esa época estabas de novia?
-No, si sabés que mi único novio de verdad fuiste vos. No seas celoso, el chico era un amigo y ni siquiera me gustaba, ya te lo dije mil veces: me acosté con vos y con mi primer novio, y él casi no cuenta.
No lo sé. No estoy seguro de nada. Tetti es demasiado idiota como para mentir sin razón, y ella demasiado histérica como para decirme la verdad.
Ya falta poco para que lleguemos, y su humor cambió al descubrirse bajo interrogatorio.
-¿Qué es todo esto? Yo no miento. ¿Por qué no me creés? Además ¿qué necesidad tenés de saber con quién estuve antes de conocernos?
-Lo que no puedo entender es que no puedas decirme la verdad. Es tan simple… no sé para qué mentís… si no nos conocíamos cuando vos…
-¿Te volviste loco? Yo te cuento algo si quiero.
-Ves que mentís.
-¡No!
Todo esto es por el hijo de puta de Calia. Cuando se lo contó a Tetti sabía que iba a pasar esto… pero no puedo culparlos a ellos, el enfermo que no puede soportarlo soy yo. Yo.
-No entiendo gordo… yo sé que no andamos bien, pero de ahí a inventar una pelea… me querés decir a qué viene todo esto.
-Bueno, está bien. Yo estaba en un bar con Celina y con Gonzalo y apareció Tetti… el tipo con el que vos fuiste a ese bar.
-¡Yo no fui a ningún bar con ningún Tetti!
-Bueno, como quieras, pero apareció él y me contó que estuvo con vos. Parecía… no sé, complacido de tener conmigo una chica en común y…
-Yo no lo conozco…
-Si te conocía del seminario de teatro, y me habló de vos… ¿vas a decirme que no lo conocés?
-Puede ser que lo conozca, no sé, pero seguro que no estuve con él. Yo sé muy bien lo que hago. En esa época ensayaba una obra en la casa de un compañero que se llamaba Ignacio… pero con el nunca pasó nada.
Tetti se llama Ignacio, eso lo sé, también conozco la historia de su apodo, pero no viene al caso.
-…
-Te lo juro, no paso nada.
-¿Me das tu palabra de honor?
-Sí, gordo, te lo juro.

martes, 23 de octubre de 2007

Calia es un hijo de puta (parte 1)

Las tres de la mañana. Gonzalo, su novia y yo en el bar de siempre, el ruido de bar, botellas que desbordan la mesa y entonces llega Tetti, que es apenas amigo del hermano mayor de Calia, casi un desconocido, que si bien fue a la misma secundaria que yo, él iba a la mañana y yo a la tarde. Ahora parece que tiene algo para decirme, y me dice como andás, querido, estuve en lo de Calia, hablamos mucho con él y su hermano, y sabés que me parece que tenemos una chica en común. Yo pongo cara de nada, pero que hayamos estado con la misma chica a él le parece un motivo de unión.

Hace tres años, me dice, en un seminario de teatro, conocí a una tal Julieta, y Calia me contó que vos la conocés...

Pienso que Calia es un hijo de puta, y mientras Tetti no deja de hablar, Gonzalo y Celina tratan de cambiar de tema para que a mí no se me ocurra armar un escándalo. Julieta es mi novia.

-¿Tu novia? Mirá, no sé qué decirte, no sabía, en serio...

-No te preocupes, cuando estuvo con vos yo ni siquiera la conocía.

Tetti es demasiado idiota como para hacer algo así a propósito, y lo que más me jode es que mi novia haya podido estar con alguien tan imbécil como él.

Tetti, entonces se va, y Gonzalo dice:

-¿Por qué mierda tiene que venir alguien a hablarte de eso? No entiendo...

-No sé Gonza, la verdad que no sé...

La noche se termina, igual que la cerveza y el dinero. Terminamos de fumar un porro mal armado y nos despedimos en la calle. Gonzalo se va con Celina y yo tengo que caminar quince cuadras para llegar a casa.

Ahora faltan cinco cuadras y hace diez que pienso en contarle esto a Julieta. Pero me hago una promesa: nunca se lo voy a contar. Nunca.

jueves, 11 de octubre de 2007

la muerte de superman

El puesto de diarios estaba en un pueblito donde se conocen todos y no hay ningún secreto. Con Salvador teníamos la plata para comprar la historieta más importante del mundo: “la muerte de Superman”. Quedaba sólo una: en la tapa estaba superman moribundo y ensangrentado. Estábamos por comprarla a medias, pero entonces otra revista nos llamó más la atención. Creo que Salvador también prefería esa otra, pero no se animaba a comprarla. Que la kiosquera conociera a mis padres hacía todo mucho más difícil. Cuando yo era chico había una vedette que estaba de moda y a nosotros nos parecía la mejor. Y en la tapa de esa revista estaba ella.

No me importó preguntarle a la kiosquera por esa revista: después de todo, ella también debió habérsela comprado a alguien, pensé; así que debería saber qué se siente.

-¿Cuánto sale?

-¿Esa?

-Sí, esa

-Necesitas autorización de tu papá

-Mi papá me deja...

-Bueno, entonces que venga con vos, o que te firme una nota.

Salvador estaba nervioso y también algo decepcionado porque no iba a enterarse de quién había matado a Superman, pero esa vedette con sus medias de seda negra era más fuerte que Superman.

En mi cuarto, con una hoja en blanco, los dos en plena falsificación.

Autorizo a mi hijo Franco Giraldes a comprar la revista Erección.

Rubén Giraldes.

Se notaba que era la letra de un chico de diez años, pero no nos importaba.

La mujer del kiosco leyó la nota y preguntó si de verdad la había escrito mi papá. Le dije que no, que la había escrito yo, pero que la había firmado mi padre.

Del kiosco de diarios fui con Salvador a la guarida secreta donde habíamos planeado leer juntos la muerte de Superman. Ahora abríamos aquella revista; era pesada, las páginas eran gruesas, las fotos a color en hojas que se desdoblaban y formaban poster que ya podía ver colgados en las paredes de mi habitación. Una y otra mujer, mujeres y más mujeres, todas rubias y hermosas y lo mostraban todo... y en la mitad de la revista, con tacos altos y medias negras de seda, aquella vedette, arrodillada en una cama, mordiéndose la uña del dedo índice y mirándonos a los ojos. Sus bucles rubios caían sobre sus pechos desnudos... y entonces entendimos quién había matado a Superman.

lunes, 1 de octubre de 2007

la vuelta de un ido... (el texto: 15)

Quince años, maravillosa edad donde comienzan los sueños. Te invito a disfrutarlos conmigo. 21 hs. Jardín Japonés. Elegante sport.

Estamos por salir. Ya estuve en el Jardín Japonés y es un lugar hermoso. ¿Cuánta plata le saldrá al padre de Lucía una fiesta así? No me imaginaba que tenía tanta plata.

La mamá de Nico nos junta a los dos, peinados de saco y corbata, aprieta el disparador, el flash nos quema los ojos.

-Esperen, una más.

El papá de Nico parece enojado. No le gusta que yo me junte con su hijo. Nico tiene una corbata de Racing y la mía es de Tom y Jerry. El padre de Nico insistió en hacerle usar una corbata de hombre, pero no lo convenció.

Llegamos a un salón lleno de gente, de mesas con centros de mesa y manteles blancos. Todas las chicas con vestidos largos y zapatos; los chicos, traje o pantalón de vestir; con Nico nos miramos a los ojos y por una vez estamos en regla.

Aparece el Negro. Flaco, petiso como siempre, y ahora, con cara de perdido nos sonríe desde lejos.

-¡Negro sucio!... ¿En alpargatas?

-¿Cómo te dejaron entrar así?

-Y por qué no me van a dejar, si tengo corbata...

Nos reímos sin parar. El Negro en alpargatas, unos jeans, corbata gris y un saco del padre.

-Sos un Negro sucio...

Nico tentado, sólo habla para decir lo negro que es el Negro, y el Negro empieza a ponerse colorado, se lo veo en la cara. Sabe que cuando lleguen los demás se van a prender en la joda, pobre Negro.

Aparecen Horacio y Gastón.

-¡Negro, viniste en alpargatas, si la mamá de Lucía te ve, te mata!

-Jaja, en alpargatas. Sos un grasa, Negro...

El Negro respira hondo y se apagan las luces. Nos sentamos a la mesa, se prenden unos reflectores, suena una canción romántica y entra Lucía. El Negro aprovecha para molestar a Nico:

-Mirá, se vistió así para vos...

-Callate Negro alpargata.

Gastón y Horacio se ríen, mientras Lucía, en el medio de la pista, baila el vals con su papá.

-No es el papá, es el novio de su mamá.

-Es lo mismo, después de él vas vos, Nico.

Nico sabe que en algún momento tiene que sacarla a bailar, pero no está seguro de cuándo. El Negro trata de convencerlo de que la saque lo antes posible.

-Tenés que ir después del hermano menor.

Nico se levanta y parece decidido. Se acerca. El hermano de Lucía lo ve y le ofrece seguir con el baile. Nico y Lucía quietos para la foto y después se retoma el baile. Nico no sabe bailar. No flexiona las rodillas ni un poco, parece un robot, y además se nota que ella no gusta de él.

El baile no se termina nunca, nadie va a rescatar a Nico, y Lucía no sabe qué hacer. Termina el vals y ellos se miran a los ojos con cara de haber sido torturados, pero se alejan con una sonrisa.

-¡No la sacaron y me dejaron ahí como un idiota!

Ninguno se hace cargo de nada. Se apagan las luces y ponen música disco: todos salen a bailar y nosotros vamos a caminar por la pista. Nos cruzamos con Lucía y la saludamos.

-No me sacaste...

-No sé bailar...

-Nico tampoco pero igual me sacó.

Lucía gusta de mí y sus amigas esperan que yo esté con ella. Nico gusta de ella, pero me parece que él no espera nada, no se da cuenta o no le importa. Gastón siempre se mete con las más chiquitas. Ahora habla con la prima de Lucía que debe tener, no sé, once años, aunque la verdad es que parece más.

Un trencito de gente se lleva a Lucía y con el Negro salimos al parque. Afuera hay lagos, islas y puentes.

-De día se ven peces de colores, grandes como tarariras, pero no muerden.

Yo hablo, pero el Negro no me presta atención. Veo que se mira de lejos con una chica y parece que voy a quedarme solo. ¿Y Horacio?

La voz de Lucía desde atrás:

-Está charlando con Camila.

-Y vos por qué saliste, si es tu cumple.

-Para hablar con vos.

Desde la puerta dos de sus amigas nos miran y se ríen: se llevaron al Negro para dejarme solo con Lucía.

Vestida de blanco, se sienta junto a mí, los dos solos en la orilla de un lago artificial del Jardín Japonés. Seguro que ella piensa que todo está perfecto.

Nico se moriría por estar acá y yo quisiera cederle mi lugar, pero no puedo. Pero ella no tiene que darse cuenta de nada, su fiesta tiene que ser perfecta.

Charlamos un montón de tiempo hasta que le digo que va a perderse toda la fiesta, pero me dice que no podría estar mejor. Supongo que es el momento que ella elegiría para ser besada, así que la beso. Le acaricio la cara y la espalda mientras nos besamos sin que nadie nos vea. Estamos casi escondidos, en alguna parte del Jardín Japonés, sentados en un banco lejos de la fiesta.

De repente, junto a nosotros hay un tipo grande. ¿Será el padre de Lucía? Me doy vuelta y me ve. La mira a ella con cara de enojado.

-¿Viste a tu prima?

-No

-La estoy buscando, creo que la vi por acá...

Cuando el tipo se aleja, Lucía me dice que es su tío y que es muy celoso. Me da risa pensar en Gastón. Ahora se escucha un ruido y en seguida un grito: Gastón y la prima estaban a metros de nosotros y ni nos dimos cuenta. El hombre los descubre y les grita, Gastón corre por su vida y se mete en la fiesta. El tío arrastra a la prima hacia el salón.

-¡Lo voy a matar!... ¡lo voy a matar!... ¡Tiene diez años!

La música sigue mientras en la pista se forman dos grupos de gente. Algunos parientes de Lucía tratan de calmar al hombre. Le dicen que bebió demasiado, que trate de calmarse. Gastón es un fantasma, y el Negro no puede más de la risa, Nico igual. Voy hacia ellos. Un alivio alejarse de Lucía.

-Este siempre en quilombos...

-No parece de diez años, parece de más...

Se acercan dos señoras y le piden a Gastón que se vaya. Gastón acepta. Nosotros decimos que vamos a acompañarlo hasta la puerta, pero nos vamos con él. Cuando estamos afuera nos reímos todos juntos. Decidimos caminar por la zona. Nico, el Negro, Gastón y yo, los cuatro nos sacamos las corbatas, nos inspeccionamos la ropa y al parecer el que ahora está más cómodo es el Negro, contento de estar en alpargatas y pantalón de jean.

-¿Pasó algo con Lucía?

Parece que ella le importa después de todo.

-No, charlamos un rato, pero no pasó nada...

viernes, 3 de agosto de 2007

EN REPARACIÓN

queridos:
me voy
casi me fui
este lugar me prohibe subir cosas
creo que por no haber subido durante un tiempo ahora quedó roto
(como cuando... mmm mejor no hago comparaciones)
pero me saqué un fotolog, para que estemos al tanto, yo desde allá, ustedes, desde acá
pero en fin,
quizá el destino , me lleve de nuevo por los caminos del blog...
por ahora, espero no decepcinarlos con esto, soy un fotologer más
ya no luchamos por la misma causa
ay! cuanto lo siento

miércoles, 1 de agosto de 2007

b. moloco

La sonrisita, y entraba después de cuánto y ahí estaba, siempre con una sonrisa. Y pensaba en qué estaba haciendo con mi tiempo; ella seguro, tímida, pero queriendo, como las tímidas, pero claro, estaba él, que ni a ella ni a mi nos iba a importar, él no le importa a nadie... dónde estaba la cabeza, lejos de esa sonrisita. Hola, como te va, bien bien vos. Bien. Y un abrazo, ¿abrazo? Por qué no, los dos sabemos que, bueno, una simpatía así, tan de lejos, sólo puede, digamos, llevarnos cerca. Y ella con su sonrisa, qué agradable. Y sigue, y uno atrás como un idiota. Y qué hiciste, este tiempo, no nos vimos. Ay nena, sos un sol, tan linda, una belleza de Arabia, seguro, la hija más preciada del sultán; pero más, esas bellezas que sólo persiguen algunos, muerte a las lindas chatas, estas son otra historia (por qué tanta muerte) Sí, muerte. A ellas, estas otras, sólo algunos las reconocen con la fuerza que las veo, encima eso, una Diosa camuflada, caíste del cielo nena, justo que pensaba en vos, ja. Y con esa piel.

Y ahora también pienso en que quizá no te molestaría dejarlo a él, que es un nada, venir conmigo, te diría que sos preciosa cada vez que te viera, te diría sos preciosa cada vez que estemos acostados, te lo diría porque sos preciosa, y vos, te sonrojarías, porque sos preciosa, ay nena, sos preciosa, y yo acá, de clavo, pero no, no más, ya no.

Y pasa el tiempo, y se que te voy a ver al rato, pero no te voy a decir nada todavía, claro, mirarse de lejos, claro.

O quizá acelere todo. Hoy soñé con vos, sólo para ver cómo te sonrojás y lo empezás a dejar. Si? ja, ya me lo imagino, si? soñaste. Qué? ja, y yo, claro, pero fue algo inocente, no te pienses que... No claro. Y podría ser, aunque no me suena mal tenerte a cinco metros y mirarte de lejos y pensar en cuánto quisiera estar, que estemos, curarnos los dos en una siesta, a ver qué pasa.

domingo, 29 de julio de 2007

capítulo cero

"y el frío de olvidarlo para siempre para siempre para siempre"





CENSURADO

miércoles, 25 de julio de 2007

un auto se desarmó en plena carrera

justo antes de apagar la tele

en el canal deportivo

que se quedó brillando para nadie

toda la noche


el mudo se duerme solo

cuando los santos se equivocan

pasan ruidos por abajo de la puerta

y él duda igual


antes que arriesgar un sueño

los desarma desde afuera

prendida toda la noche

se queda prendida


(por qué doblarla si todavía está en la cabeza)


y señalan con un dedo

el enemigo está suelto


la calle está desierta

mientras la puerta se muere de frío

y siempre fue mejor que no se abriera

lunes, 23 de julio de 2007

3.1.0

en qué memoria

brillan los ojos

que después

en qué memoria

se escupen


acaban de juntar los sorbos

para separarse antes de ser tragados

antes que nada el aroma

sale del cuerpo

tiene seducción en el aire


(ojos cerrados y la lengua besa sus mismos labios

el olfato entra llenando todo)


al principio está caliente

siempre caliente

se cuida solo

el vaso del frío


duele la falta

del que quiere

lo que no debe


frunce

despeinado, en medio del amontonado

(cuando ya no quiere más

se amontonan sus cosas para verlo mejor)



todos los días le da cuerda

aun

reloj que nunca usa

(a veces lo mira para ver si atrasa)


contando los días

esperando que pase

el dolor de la carrera


más blando se hizo así

por perder el tiempo

sin la suerte saldría

nunca por volver renacerá

(si para no es de día si busca no es la salida)

lunes, 9 de julio de 2007

menos

sombras, siempre con las sombras, siempre.

Tumbas a la noche, y después que se vuelvan tumbas, el frío de olvidarlas para siempre, para siempre, para siempre.

Nunca fue igual, una bola de piedra,

las notas salen solas de las mentes ajenas

una forma de exhalar todo ese de aire caliente en las venas

un golpe

una no da mas que una

te odio

te odio

te odio

para siempre

a mi también,

ninguna venganza es suficiente para cubrir el tiempo que se odió

con tierra negra

no hay

no son suficientes

por eso el cadáver está bailando arriba de la mesa

no lo quieren matar asusta a un montón de recuerdos y de fantasmas que vienen para siempre

























































todavía no, es lo mismo, dormir o vivir despierto un sueño

es lo mismo

no tenemos nada que ocultar

los ojos saben

ver siempre la verdad

está cuando se abre una puerta

y se ven los fondos

de una cuna

ya no ronda

ya estalló

un final entre dos mundos

nunca más volvió

en tres veces

pagaron millones de años luz

una necesidad

lar gar un dios al aire

seguir camino por volver

ahhh, mucho más después el clásico

“pero al final era lo mismo”

es ese el muerto que baila contento

arriba de una mesa





viernes, 6 de julio de 2007

paso

paso uno

de la cama se arrastra hasta su silla, piensa en lo poco que recuerda las cosas que soñó, está casi desnudo, más allá del simple calzoncillo que le cubre el cuerpo, está casi desnudo.

paso dos

las piernas cansadas miran fijo un punto en la nada, no es aburrimiento, tampoco es sueño y menos el invierno que deja en la garganta esa serie de fluctuaciones. No.

paso tres.

un bostezo que nadie jamás va a ver. un cuarto escondido en la calefacción, un sahumerio roto que ya no se va a usar y un millón de ansias de buscar un café y atesorarlo por toda la mañana.

(no tienen importancia las cosas que quizás se hubieran hecho si quizás se hubiera, el cuerpo, levantado antes de su mente. ahora nadie repara en eso, quizá alguna noche perdida se de cuenta de algo que no hizo, pero no será esta pseudo mañana)

paso cuatro

el café.

lunes, 2 de julio de 2007

el vapor de la olla vacía

(pensando en lo quieto, en lo que está calmado uno se llega a calmar)

Un oído, quizá dos, una sonrisa y otra y los ojitos chinos... lo demás viene solo. Nada más sería genial reasaltar que ese temor por lo brillante y por lo cálido, ese mismo se hace realidad, no era sólo un temor.

(no vaya a ser cosa que te aburras y tires todo por la borda)

hay que calmar a la realidad, es un etapa. La mueca de alegría pesa más. Pero como en una cápsula, aislar, lo importante se redujo a fuego lento, no queda más nada, todo es alivio, todo es suave.

(una vez se puede traer más cama a la calma, dos no).

hay que dejar de pensar en lo que se pensaba antes cuando se hacían cosas sin pensar con claridad en lo que iba a pasar. De nuevo en la encrucijada, tragar hondo y respirar, no hacía falta exhalar nada, la percepción hace fácil lo difícil.

(huuuuhh, nada le sirve al infeliz ese es su apuro y su sorpresa, mucho y poco le sobran)

Las mismas letras con las que se usa lo visible miran directo al ojo de la tormenta, esa que siempre se asoma, siempre truena con sus gritos desde afuera y vigila, mientras espera por entrar.

martes, 5 de junio de 2007

descansa en paz

Coca cola de vidrio, un sanguche forrado de plástico, (un sorbo de café y una pitada por frase o palabra), una bolsa de chizitos (bolsa parecería que estaban sueltos, rebelados contra el sistema de chizitos, no, era un paquete de cheetos), una estación de servicio futurista (el indio tenía razón, llegó hace rato). La cena.

Todavía estaba pensando en el por qué exacto de la muerte. La causa estaba enfrente suyo, alrededor, pero quería explicárselo como para poder entenderlo. (Quizá el problema sea ese, entender... no hay que entender nada, para qué, qué sentido tiene explicarse algo).

Siguió. Puchos, auto, abrir la puerta de casa, prender la tele o leer un libro, casi lo mismo, para como están los libros hoy en día (de todas formas nadie lo había obligado a leer al muerto de Paul Auster)

Sería la rutina? Pero en otras épocas también había rutina y sin embargo cuando asumía un presidente las personas ocupaban la plaza de mayo y no se veía más que cantidades anacrónicas de gente escuchando a un mandatario subido en su ventana. (hasta quizás fuera mejor así, los fanáticos no sirven para nada).

El encierro. La necesidad de encierro frustrada no podía ser la causa, pero... realmente estaba fuera de tener algo que ver? (El pasaje de la venganza a la insatisfacción a esperar que la ley resolviera y saciara esa sed de justicia que no existe, la muerte del anarquismo, quizá, tuviera relación alguna).

Ojeras en la cara, aburrimiento sideral, falta de creencia en la vida... ¿falta de guerra? Sería eso?... La falta de guerra... Una corriente en contra del sistema, de sus muertes, de su violencia, esas corrientes eran escuchadas y respetadas, eran todo. (Quizá la falta de muertos genere una muerte en vida, como si la muerte estuviera siempre, antes valía algo, los muertos generaban sentimiento, ahora, sin muertos visibles, lo que muere es el sentimiento).

martes, 29 de mayo de 2007

nota de color

hay que admitirse de un color

creo que el verde y el rojo no llevan a un color saludable
hay que ponerle amarillo al rojo para que el color sea saludable

¿y quien dijo que había que ser saludable?

pregunta número 1:

¿cuánto falta / ya está?

respuesta número 1

escuchame! no me estabas escuchando.


nada es negro / vacio es blanco

una sirena suena en la calle
claro... no tendremos la lengua pegoteada
un miércoles dediciembre
saliendo de una tanguería, no?

el cielo clareay es increible la sensación de no tener nada

ay! que suerte que nos encontramos en este mundode locos!
de nuevo
en este mundo de locos!

-hola, hoy no nos vamos a decir nada que tenga un pero, dale?
-pero para qué?

qué lindo todo tan colorido, no será una basura?

ahh, la duda... siempre tan cínica

jueves, 24 de mayo de 2007

de sentimos

(se rumorea en el viento que los enfermos te enferman)

una puerta se toca de nuevo

no tarda en abrirse

es alta, en medio de la noche

la alumbra la única luz de la zona

casi un aura

amarilla gastada

(fuma y fuma impaciente por entrar)

“¿hay alguien ahí? estamos esperando por nuestro santuario”

ya va a volver

es sectario

un representante

lo estaban esperando en otro lado

(mientras espera piensa en ella)

una charla

es el mismo silencio el que se tapa con palabras

no se escuchan

las palabras

se disparan para cualquier rincón

(ya tiene lo suyo, ahora vuelve con su rito a la secta)

sus seis enfermos lo galopan desde adentro

unos ríen

otros esperan

“volviste con un nombre congelado, hermano, es hora de brillar de nuevo”

se encerró solo

sin mirar atrás

una cadena perpetua

la serpiente en el cuello

una mascota hambrienta

(los enfermos se arrodillan ante su instinto, a muchos les da miedo tanto desinterés)

miércoles, 23 de mayo de 2007

filosofía de goma y zapatos baratos

-¿Y qué?, no te niegues más, te vas a volver loco hermanito.

-Es que no entiendo por qué me pasan estas cosas viejo, no lo entiendo, qué cagada.

-Pero bueno, dejá, qué le vas a hacer, no te hagas drama por eso, la vida es así.

-“La vida es así”, no, la vida no es así, no tiene porque ser así, a mí me pasa esto por boludo, nada más.

-No, hermanito, naciste esclavo y te vas a morir esclavo. Vos no elegís nada, yo tampoco, nadie... es así, lo elige alguien dentro tuyo sin preguntarte... decíselo a un trolo que se está negando toda su vida... te parece que alguien que se niega pudo elegir eso... o a un huérfano, o a un tipo como vos que se siente atraído por una clase, cuando en realidad querría sentirse atraído por otra clase... sí, seguro, te convendría un montón eso de poder elegir las cosas, pero ya ves que no es así.

-Y qué se puede hacer?

-Y, para empezar no te comas las uñas ni las carnecitas porque esa realidad parece ser tan cruel, no es cruel, los crueles son todos los demás que te meten en la cabeza un montón de boludeces que uno termina creyendo, lo primero, tendrías que empezar a dejar de lado todas esas pavadas de la vida feliz y entender que uno no elije prácticamente nada en la vida... nada importante. Quizás después de entender eso puedas ser un poco más feliz.

-¡Pero yo la elegí!

-No, hermanito, no me entendés, vos no podés elegir, nadie puede... a ver, ese tipo de mina no te conviene, pero vos igual te enganchás. Me seguís? si pudieras elegir, en un caso utópico, irreal, quizá elegirías a un mina que te quisiera de otra forma, pero no, nada de eso, uno...

-Sí, puede ser. Es decir que estoy condenado a convivir con ese tipo de mujeres y no hay nada que pueda yo hacer

-Y, más o menos sí. Pero, ojo, podés ir aprendiendo, ir modificando un poco tu voluntad, no quemarte exactamente con la misma leche, eso creo que es posible, pero mucho que digamos no vas a cambiar, jeje.

-Qué cagada.

-Y sí. Eso tendrían que enseñar en la escuela primaria, justo eso... “buen día alumnos, la clase de hoy va a ser: el humano nace esclavo de sus pasiones, la libertad no existe”

-Hubiera sido todo más fácil para mí de haber tenido esa materia en el primario, eso seguro.

lunes, 21 de mayo de 2007

se fue

(le dijo cenicero, porque todavía guardaba cenizas)

Los adioses, nombres gritados mientras un micro se iba.

momentos que se visten de día y de noche con sorbos y risas

paseando en la garganta, la desatan de tiempo

otra vez la medianoche caminando por llegar.

que venga caminando sola...

(la fueron a buscar, por qué, por qué lo tuvo que seguir?)

Que el lunes y el martes, quizá los ruidos de la calle se den cuenta de la ciudad.

Una espina difícil de sacar, se pueden ir, solos, caminando con el día,

a medias la noche va dejando de respirar

uno brinda sin copa por los caminos

y sumergido miraba, miraba... pero no se estaba ahogando

nada más aguantaba la respiración

(le dijo que no quería más, no que no quería)