miércoles, 18 de abril de 2007

entre

Internet... en internet se pierden los cuerpos y las mentes... se entregan, se detectan, se sueñan amores y broncas...

se olvida la vida de afuera

ahora, la vida de adentro

revisando, cambiando, entrando... ahhh.... ya anda de nuevo... se puede entrar, qué alivio...

ahora se puede olvidar lo otro, ser de nuevo invisible no es poca cosa... casi un transe... nadie está frente a la pantalla... nadie... no se imagina frente a algo... está adentro...

ahhh... qué alivio ahora que estoy acá...

no importa que no hayan mensajes tuyos...

ni que todo se haya ido en picada...

es un alivio haber entrado... estaba afuera, muriéndome de frío... ahora acá... ya se siente mucho mejor el calor de poder estar cerca de alguien...

martes, 17 de abril de 2007

anti-dentist

A los dentistas les gusta estar arriba

les gusta ponerte fierros en la boca

y destruirte los dientes

entrar adentro tuyo

por los dientes

te los rellenan a estacazos

en el hueco que te dejaron

como si te estuvieran penetrando

el diente

después pican con

una tarjeta de crédito

polvo blanco

te lo empujan por el agujero

del diente

y lo rempujan

y después calientan

un fierrito

y lo aplastan contra el polvito

sale un humito

ellos se lo fuman

se drogan de tu boca

les gusta eso

aspirar el humo que sale del polvo

que sale de tu boca

les gusta

es su éxtasis final

después te hacen esperar

a los dentistas les gusta

dejarte con la boca abierta

domingo, 15 de abril de 2007

qué buenos aires

Qué buenos aires

Manía de cemento

La de la calle

entre los cables

y los charcos

las preocupaciones marchitas

de una frente absurda

La luz amarilla

Y mil semáforos rojos

el horizonte…

“nunca más

vuelvo a mirar

en tus ojos

Otra Vez”

hasta el pasacalles

llovió contra el suelo

recordando el amor

para Luisa de Rául

todo Julio sintió

el final

y buenos aires

goteando en balde

sus avenidas

salpicando naufragios

y un montón de recuerdos

ahogados en un cajón

sábado, 14 de abril de 2007

mañana es mejor...

“Voy a extrañar, una canción

y ninguna más

ya que esta la encontré

en tu dormitorio”

Estás caminando derecho al kiosco, los cigarrillos, los benditos cigarrillos... (los recuerdos no estaban cesando al fin).

-Hola

-Hola, unos filips de diez, por favor.

-Uno sesenta.

-Gracias.

-Gracias, chau.

Esas pocas palabras, las aprovechaste con una sonrisa a la kioskera, ella nunca te pregunta nada, ella te da lo que necesitas y se sienta sola en su sillón a ver gran hermano.

Estás volviendo, una cuadra de ida, una de vuelta, simple, te esperan el café y el teclado, solo para vos, están ahí. Ahora pensás que llueve y estuvo lloviendo todo este tiempo, pero no sabés porque la última vez que saliste habías comprado unos de veinte y esos te duran más.

La computadora te habla, es Gometti, te pregunta cómo estás, te hace reír, Gometti toca a la noche, lo vas a ir a ver... no te lo vas a perder... ya es de noche... no falta mucho.

No te importa en lo absoluto no ver el día... no lo necesitas, con la noche estás bien, las persianas que tenés te protegen del único hueco en tu vida... las siete de la mañana... ese es tu problema, si fuera siempre de noche sería otra historia, pero el día te busca, te toca el timbre, te hace preguntas... vos no tenés nada para darle todavía... pero con los de diez vas a tirar hasta la noche siguiente? Seguro que alguien, como Gometti te va a convidar un pucho y te salva...

No tenés plata, ni veinte centavos, tenés diez... complicado... buscás en la campera, nada... en pantalones viejos... nada... la presión... estás viendo blanco de nuevo...

“hace cuanto que no cenamos?... uhhh...”

Una cagada, te olvidaste de comer... ya sabés que tenés que cenar sí o sí, porque si no cenás te sentís mal, nada más... pensás en bajar a buscar algún pedazo de pan o algo... cuidado, que según los cálculos no vas a llegar... te vas a desmayar antes... pero levantás la vista y ves tu salvación... una taza casi vacía, casi... café frío de la noche anterior... eso te alcanza para no rodar por las escaleras de nuevo, bien... te salvaste, la naturaleza propia se hace camino... te guardaste algo para el final...

“al no haber gente

no había bien ni mal

no existía esperar

antes del fruto

la noticia corrió

luego del día

el dragón vomitó

el fuego!!

el fuego!!”

Agarrás un libro... “las pasiones del alma”... es tu deber... te pidieron que lo leyeras...

Suena una música brutal, rígida, algo agresiva...

“era

año

día

mesmi nu tó

antes delcuerpo

un nar có ti co

explotó con los dioses

y con los hombres

elde monio entró

escapando de Dios

presa del miedo

el reloj se apuró

hojas del árbol

cayendo en suspención”

Y ahora hay alguien que te quiere decir que las pasiones se encausan, que es necesario que no las exageres, que puede ser la vida mucho mejor si no exagerás nada, si no te dejás convencer de que son tan grandes, las pasiones, si las ves chicas... justo ahora que ya exageraste todo...

viernes, 13 de abril de 2007

.

51. Te ayudaré a venir si vienes y a no venir si no vienes.

54 . Tú crees que me matas. Yo creo que te suicidas.

58. Sí, esto está mal. Pero estuvo bien. Y ahora no comprendo cómo
pudo estar bien. Y ahora no comprendo cómo puede estar mal.


(De Antonio Porchia...)

domingo, 8 de abril de 2007

LA VIDA SENCILLA

LLAMAR al pan el pan y que aparezca
sobre el mantel el pan de cada día;
darle al sudor lo suyo y darle al sueño
y al breve paraíso y al infierno
y al cuerpo y al minuto lo que piden;
reír como el mar ríe, el viento ríe,
sin que la risa suene a vidrios rotos;
beber y en la embriaguez asir la vida;
bailar el baile sin perder el paso;
tocar la mano de un desconocido
en un día de piedra y agonía
y que esa mano tenga la firmeza
que no tuvo la mano del amigo;
probar la soledad sin que el vinagre
haga torcer mi boca, ni repita
mis muecas el espejo, ni el silencio
se erice en los dientes que rechinan:
estas cuatro paredes -papel, yeso,
alfombra rala y foco amarillento-
no son aún el prometido infierno;
que no me duela más aquel deseo
helado por el miedo, llaga fría,
quemadura de labios no besados:
el agua clara nunca se detiene
y hay frutas que se caen de maduras;
saber partir el pan y repartirlo,
el pan de una verdad común a todos,
verdad de pan que a todos nos sustenta,
por cuya levadura soy un hombre,
un semejante entre mis semejantes;
pelear por la vida de los vivos,
dar la vida a los vivos, a la vida,
y enterrar a los muertos y olvidarlos
como la tierra los olvida: en frutos...
y que a la hora de mi muerte logre
morir como los hombres y me alcance
el perdón y la vida perdurable
del polvo, de los frutos y del polvo.

(de Octavio Paz)

jueves, 5 de abril de 2007

(...)

Ahh, la ausencia tiene un látigo, que golpea por dentro...

cuanto más espacio vacío, más lugar tiene, más para que golpee...

el resultado... suspiros, casi sangrientos, doblando el cuerpo... retorciéndolo todo...

“me llamabas, corazón...? ¡¡¡acá estoy!!!... ¡¡¡Lo que te falta, te lo ganaste!!!”